|
En nuestras celebraciones litúrgicas, la participación de los fieles
es necesaria. Más que necesaria, fundamental. Participando las hacemos
nuestras. Una manera de participar, en la que mostramos nuestra alabanza,
gratitud y súplica a Dios es el canto. Decía San Agustín, que el que reza
cantando, reza dos veces.
Sentíamos la necesidad de que la
Hermandad contase con un coro para dar más solemnidad a nuestras
celebraciones (anteriormente, hace unos dieciséis años, la Hermandad tuvo
un coro). En el verano del año 2001, esta idea fue madurando. Así, a
principios del mes de Septiembre se mantuvo la primera reunión. A partir
de ese momento, comenzaron los ensayos con el objetivo de cantar en la
eucaristía conmemorativa de nuestro cincuenta y cuatro aniversario.
Al principio, como es natural, contó con las dificultades propias de todos
los comienzos, pero tengo que resaltar que la ilusión, el esfuerzo y la
entrega de todos ellos fueron superando las dificultades propias del
momento. Así, poco a poco, las voces fueron acercándose a los tonos, el
trabajo del Director le fue dando solemnidad… De este modo, lo que
parecía un sueño se fue haciendo realidad.
Desde entonces, en nuestras celebraciones los cantos han estado al
servicio de la liturgia. Tenemos que destacar el esfuerzo, el sacrificio y
la ilusión que han puesto todos y cada uno de sus miembros. También
tenemos que destacar el buen ambiente que se ha creado entre ellos.
Asimismo, una gran parte de ellos participan en la misa dominical de
nuestra parroquia.
Ciertamente, cada vez
que la Hermandad celebra algún acontecimiento importante, sus voces dan
solemnidad, su sacrificio nos hace degustar más la eucaristía, su ilusión
nos hace crecer. Poco a poco, gracias al empeño del director, se ha
mejorado mucho. Sabed que en cada canto que entonáis nos ayudáis a vivir
mejor nuestra fe y a sentir nuestra Hermandad como algo vivo. Gracias al
que preparó los cantos y guió los primeros pasos, gracias a la
responsable, gracias a los que habéis puesto vuestras voces para que
suene como una sola voz. Gracias al buen hacer de nuestro director.
Gracias por hacer que nos emocionemos… En nombre de la Hermandad,
gracias.
|